DON RICARDO MAS QUE UN LEGADO

 

Sin proponérselo quizás no de manera consciente, al fundar el Deportivo Saprissa, Don Ricardo se convirtió en el creador de una de las escuelas futbolísticas costarricense de mayor envergadura, a lo largo de la historia de nuestro balompié.

Tal vez no lo sabía; ni siquiera lo imaginaba, pero cuando Ricardo Saprissa Aymá llegó a Costa Rica, una leyenda estaba pronta a gestarse. Por aquel lejano 1932, por la mente de este brillante futbolista del balompié español no pasaba el convertirse en el dirigente más visionario del fútbol costarricense.

Pero el destino quiso atar a este caballero, de origen salvadoreño y crianza española, a nuestro terruño, donde dejaría un maravilloso legado que hoy sobrevive con más fuerza que nunca.

Don Ricardo llegó a nuestro país el 19 de febrero de 1932. “Su arribo al país es el acontecimiento social y deportivo del año. Aunque las razones que origina su llegada son propiamente de índole comercial y familiar, su historial como deportista no pasa por alto a nuestros dirigentes deportivos”, relata José Antonio Pastor en su libro “Historia del Deportivo Saprissa”.

Aunque después de dejar España, donde militaba con el Español de Barcelona, dijo que nunca volvería a vestir otra camiseta que no fuera la del club catalán, don “Richard” decidió jugar con el Orión F.C., un club relativamente joven que se daba de tú a tú con Libertad y Gimnástica, los tradicionales de la capital.

Su aventura con la “constelación” fue breve y dio paso a su faceta, primero como jugador del béisbol y luego como dirigente de la Federación de Fútbol. Fue entrenador nacional y consiguió la medalla de plata de los Juegos Olímpicos Centroamericanos.

Nace Saprissa

Don Roberto “Beto” Fernández, un humilde zapatero del barrio Los Ángeles, decide formar un equipo representativo. Sin uniformes, ni nombre, este equipo se convertiría posteriormente en la institución deportiva más grande del país.

“El lunes 15 de julio de aquel año (1935) se reunieron en la zapatería donde trabajaba Beto, propiedad del señor Fausto Leiva, los miembros del equipo. La reunión era para decidir el nombre de guerra que tendría el cuadro”, reseña José Pastor.

El nombre que surgió fue el de Saprissa F.C. Don Ricardo no lo dudó ni un momento, según recuerda Pastor en su libro. “Don Beto Fernández me entusiasmó con la idea de patrocinar un equipo que estaba bajo su cargo. Yo medité sobre el hecho de que en Barcelona había una oncena que se llamaba Peña Saprissa y acepté porque era un halago para mí, además sería todo un entretenimiento”.

Saprissa comenzó a convertirse en una pasión. Todos los niños de aquella época estaban obsesionados con jugar para aquel equipo que maravillaba con su juego en las diferentes plazas públicas de la capital. Además, el corazón de don Ricardo hacía del grupo algo especial, por su paternalismo y bondad.

“En esa época no había mucho entretenimiento en San José, por lo que el fútbol representaba una gran diversión para los chiquillos y todos aspiraban a jugar con Saprissa, porque don Ricardo siempre fue como un padre para ellos”, explica don Enrique Weisleder, expresidente del club y amigo cercano de Saprissa.

Por aquella época, el club tuvo su primer local cerca del parque Morazán. Ahí había mesas de billar y ping pong, y los jugadores del Saprissa podían ir al club a entretenerse.

“Además, don Ricardo les daba premios cada semana en forma de cupones que los convertía en dinero a fin de año”, recuerda Weisleder. Como el dirigente era de los pocos que tenía automóvil en ese tiempo, acostumbraba a llevar a los jugadores de paseo a sus fincas los fines de semana, una en el pacífico y otra en Limón.

“Ya en la primera división, a los jugadores que trabajaban se les compensaba económicamente lo que duraban para ir a entrenar y los días de entrenamiento, como los jugadores no tenían tiempo para ir a almorzar, había emparedados y colas como parte de su alimentación”, recuerda don Enrique.    

Luego de alcanzar todo como dirigente y permanecer en la presidencia del club de sus amores, el 9 de enero de 1981 marca la fecha en que don Ricardo se retira definitivamente.

El 16 de agosto de 1990 don Ricardo partió “solo físicamente, pues su estela como jugador, entrenador y dirigente es eterna; sobre todo, cada vez que alguien grite un gol de su obra magna: el Deportivo Saprissa”, escribió el periodista Arnoldo Rivera.