Ruptura de Meniscos
- 1-9-2012
- Categorizado en: Medicina Deportiva
Ruptura de meniscos
Los meniscos son dos almohadillas (uno interno y otro externo) que existen en el interior de la articulación de la rodilla que sirven para amortiguar y distribuir las cargas que se transmiten hacia ellas.

Al romperse pierden esa capacidad de amortiguar y además los fragmentos rotos pueden introducirse en el interior de la articulación dificultando la movilidad y causando dolor e inflamación.

Síntomas
Dolor en la rodilla, en su cara externa o interna, que aumenta al forzar y movilizar la rodilla lesionada.
Generalmente se acompaña de derrame articular y en el momento de la lesión incluso puede aparecer hemartrosis (cuando la ruptura del menisco produce derrame de sangre).
Son frecuentes los bloqueos de la rodilla y los crujidos al moverla
Causas
El motivo más frecuente es un traumatismo fuerte, usualmente en la práctica deportiva, acompañado en la mayoría de los casos con una rotación hacia adentro de la pierna con respecto al muslo.
En las personas mayores, el menisco se vuelve más débil con los años. El menisco degenera y se vuelve menos resistente.
Las roturas meniscales a estas edades pueden deberse a un traumatismo menor (por ejemplo, al levantarse de la posición de cuclillas).
Tratamiento
Cuando la ruptura del menisco no produce síntomas importantes y la persona es capaz de realizar una actividad normal con molestias mínimas que mejoran con los medicamentos, se puede realizar tratamiento conservador que incluye la no realización de actividad física hasta que el médico lo considere necesario , terapia física dirigida hacia la eliminación del dolor , la inflamación y el fortalecimiento muscular , para lo cual se puede utilizar estímulos eléctricos , ultrasonido , magnetoterapia , kinesiotape entre otras técnicas
Cuando las molestias son importantes y aparecen bloqueos es debido a que probablemente la rotura es considerable y el fragmento se interpone en la articulación, por lo que se deberá optar por la realización de una resonancia magnética para corrobar el grado de la lesión y así optar por una cirugía artroscópica para extraer el fragmento responsable de los síntomas o realizar lo que el cirujano considere necesario para corregir el problema.
Una vez finalizada la cirugía se inicia con el protocolo indicado para la recuperación de esta cirugía, el cual incluye sesiones de terapia física con estímulos eléctricos, magnetoterapia, ultrasonido, ejercicios posoperatorios de fortalecimiento y drenaje y según la evolución del paciente se incorporan los trabajos en bicicleta, gradas y una actividad más intensa en los trabajos de gimnasio.
Una vez que el médico se cerciore que la rodilla está de nuevo en las condiciones óptimas, se retoman las actividades tanto de la vida cotidiana como deportivas, de manera normal.
Elaborado por Lic. Edwin Murillo R
Fisioterapeuta Dep Saprissa



